Tras la selección individualizada de cada trufa negra y un proceso innovador en la limpieza exterior se envasan en recipientes diseñados para su óptima conservación.
La trufa negra es un hongo que realiza todo su ciclo vital bajo tierra, así que antes de utilizarla en cocina se debe limpiar escrupulosamente con el objetivo de eliminar la tierra u otros restos que puedan aparecer.
Es importante conocer la especie a comprar y el valor de sus cualidades organolépticas.
Lo idóneo es utilizar trufa negra recién recolectada, compre la que vaya a consumir en un periodo de 6-10 días, guárdela en el frigorífico a 3-5ºC y dentro de un tarro de cristal envuelta en papel de cocina.
La mejor forma de disfrutar la trufa negra es sin realizar aparatosas elaboraciones, la simplicidad a veces es la mejor receta.